Pintor dominico del Renacimiento, Fra Angélico convirtió su arte en una auténtica forma de predicación. Sus frescos en Florencia y Roma son reconocidos por su delicadeza, profundidad teológica y belleza espiritual.
Vivía en oración constante y decía que un pintor debía estar en gracia para representar a Cristo.
Su legado artístico sigue siendo una catequesis visual para la Iglesia. Es patrono de los artistas sacros.